Lo contrario del odio es la pena, lo contrario del amor es el olvido.
Bienvenida
Divulgación de psicología orientada a la resolución de problemas.
Este blog trata de emociones, conducta, personalidad y relaciones humanas.
Cada haiku es una condensación respecto a una definición, o a una idea.
Los textos son herramientas de reflexión. Explican el origen del haiku, pero su sentido se lo da cada cual.
Si buscas información para entender el comportamiento, espero serte útil.
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miércoles, 23 de enero de 2013
Haiku 1. de la emoción del amor y del odio
Suele decirse que lo contrario del amor es el odio, por la intensidad de ambas emociones, su fuerza, y por el hecho de que son de signo contrario.
Las emociones contrarias son las que no pueden experimentarse al mismo tiempo. Son emociones contrarias, por ejemplo, la alegría y la tristeza.
En general se acepta que ambas emociones (amor y odio) son independientes. La independencia emocional implica necesariamente que ambas emociones puedan experimentarse a la vez. En otras palabras que la experiencia de una no condicione a la otra. Siguiendo el ejemplo anterior, alegría y tristeza son dependientes; estoy alegre en tanto en cuanto no estoy triste.
Puede decirse que se puede odiar y amar al mismo tiempo a alguien, fruto del binomio atracción - rechazo. Se puede rechazar parte o todo de lo que nos atrae, se puede rechazar la misma atracción. Incluso se puede destruir o desear destruir lo deseado.
Odiar desplaza el objeto sobre el que proyectamos la emoción (el ser odiado, la cosa odiada) del espacio vital del ser sintiente, el que odia. Es la necesidad de hacer desaparecer del escenario vital lo odiado. En ese sentido es exactamente el signo contrario de la emoción del amor. El signo contrario, el valor extremo opuesto. Pero la relación vincular con el objeto de atracción / rechazo es la misma. Te amo porque me importas. Te odio porque me importas.
En el Haiku propongo la pena como el contrario al odio porque es imposible compadecerse de alguien y odiarlo a la vez. La emoción contraria al amor es la indiferencia: el amor diferencia algo o a alguien del resto y le atribuye significantes emocionales; la indiferencia hace iguales a todos los objetos o entes de ese escenario vital.
Dado que la indiferencia es un estado a priori (de entrada cualquier ser ajeno es indiferente si no tiene ningún atributo, como ser mi sobrino o mi vecino o el amigo de mi amigo, por ejemplo) y quiero encontrar la emoción contraria a una emoción a posteriori (el amor) uso el sustantivo de olvidar, olvido, por la falta de significado en el ser u objeto antes deseado o amado; es decir, el olvido de sus atributos distintivos.
Las emociones contrarias son las que no pueden experimentarse al mismo tiempo. Son emociones contrarias, por ejemplo, la alegría y la tristeza.
En general se acepta que ambas emociones (amor y odio) son independientes. La independencia emocional implica necesariamente que ambas emociones puedan experimentarse a la vez. En otras palabras que la experiencia de una no condicione a la otra. Siguiendo el ejemplo anterior, alegría y tristeza son dependientes; estoy alegre en tanto en cuanto no estoy triste.
Puede decirse que se puede odiar y amar al mismo tiempo a alguien, fruto del binomio atracción - rechazo. Se puede rechazar parte o todo de lo que nos atrae, se puede rechazar la misma atracción. Incluso se puede destruir o desear destruir lo deseado.
Odiar es rechazar
En el Haiku propongo la pena como el contrario al odio porque es imposible compadecerse de alguien y odiarlo a la vez. La emoción contraria al amor es la indiferencia: el amor diferencia algo o a alguien del resto y le atribuye significantes emocionales; la indiferencia hace iguales a todos los objetos o entes de ese escenario vital.
Dado que la indiferencia es un estado a priori (de entrada cualquier ser ajeno es indiferente si no tiene ningún atributo, como ser mi sobrino o mi vecino o el amigo de mi amigo, por ejemplo) y quiero encontrar la emoción contraria a una emoción a posteriori (el amor) uso el sustantivo de olvidar, olvido, por la falta de significado en el ser u objeto antes deseado o amado; es decir, el olvido de sus atributos distintivos.
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