Nuestro pensamiento interpreta el mundo de los sentidos y de las percepciones, además de interpretar el mundo de la reflexión. Nos relacionamos con ese mundo (con los objetos, con los seres animados, con las personas) a través de él, de nuestro pensamiento. Se desprende que ese "pensamiento" no siempre es reflexivo, aunque sea consciente. Ese" flujo mental" que acompaña nuestro cuerpo y nos relaciona con el entorno es eso que llamamos
cognición.
La cognición es consciencia, reflexiva o no, autoconsciente o no. Es cognición el sueño, la ensoñación ("estar en las nubes"), el miedo, en fin, todas las experiencias en las que interviene el sistema nervioso central en un estadio más complejo que el reflejo. Por ejemplo: es cognición el miedo, pero es reflejo el susto. Cuando el susto pasa el estadio reflejo puede convertirse en miedo o no, según nuestra cognición (que es más lenta que la respuesta refleja) haya interpretado que hay, o no, amenaza.
Pues bien: nuestra cognición tiene por objeto principal garantizar la relación de mi ser (cuerpo y consciencia) con el mundo, es la herramienta para relacionarme con el mundo, y lo hace a través de un mecanismo de selección reduccionista, es decir, eliminando de la información del entorno aquello que puede ser superfluo o simplemente innecesario para esa relación del ser con el mundo.
Esa tendencia a simplificar y eliminar información que tiene nuestra mente, ese sesgo simplificista, tiene como consecuencia muchos de los problemas cotidianos de la relación del ser con el mundo. El haiku 2 se refiere a un aspecto de ese problema.
Los demás y yo
Cuando juzgo la conducta de los demás lo hago, por supuesto, a través de mi propio juicio y comparando ese comportamiento ajeno con el modelo que tengo de mi propio comportamiento, de mi propia relación con el mundo. Mi cognición simplifica esa comparación, reduciéndola a un plano de supuesta igualdad. Pero en realidad comparo dos cosas muy diferentes entre sí. Porque mi comportamiento no es observado (yo no "me veo haciendo") y el que comparo no es autoinformado como el mío (ni estoy en su pensamiento ni puedo recrearlo. De hecho ni siquiera lo intento) Es como si comparáramos "alimentarse", en un caso observando la conducta externa de "comer", y en el otro viéramos con cámaras e instrumentos adecuados al estómago digiriendo.
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