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Divulgación de psicología orientada a la resolución de problemas.
Este blog trata de emociones, conducta, personalidad y relaciones humanas.
Cada haiku es una condensación respecto a una definición, o a una idea.
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sábado, 6 de abril de 2013

Haiku 15. del narcisismo

Algunas palabras  han pasado de la psicología o la psiquiatría clínica al  vocabulario popular simplificando su significado, generalmente usando la parte por el todo. Eso resulta útil, porque así todo el mundo nos entiende, pero también resulta limitado cuando se quiere usar esa palabra con su significado más completo.Por ejemplo, "histérico" se entiende como "desabrido, desequilibrado, con actitud poco razonable y sujeto a cambios impredecibles".  Vamos, que se usa la palabra "histérico" para abarcar el concepto más amplio de "neurótico".

Con Narcisista pasa algo parecido. Ha quedado en la cultura común la imagen de Narciso, el dios que se enamoró de sí mismo, y suele entenderse la personalidad narcisista como la auto-adorada, grandilocuente, cuidadora de su imagen y egoísta. Bueno, aquí también funciona eso de la parte por el todo. Hoy el narcisismo es un tema de interés porque los rasgos narcisistas son muy exitosos en este principio de siglo, populares, en buena medida deseados, y muy abundantes. 

La personalidad narcisista


El narcisismo se empezó a utilizar en el estudio de la masturbación adolescente. Freud usó poco después el concepto para definir un estadio del desarrollo en el que, de forma natural, se entraba en una fase autoerótica para desembocar en el amor proyectado sobre alguien diferente de uno mismo. los problemas en el desarrollo, por los factores que fueran, impedirían alcanzar ese estadio de "amor proyectado". Con posterioridad el narcisismo se desvincularía de ese aspecto exclusivamente sexual, emergiendo como un conjunto de rasgos característicos de conducta: la personalidad narcisista.

Modernamente, esos factores que impiden el desarrollo se interpretan aludiendo a unas relaciones familiares inadecuadas, fundamentadas en la proyección de una imagen del niño (de los padres o los principales cuidadores) excesivamente ambiciosa, grandilocuente, que resulta imposible de alcanzar. Sin embargo existen explicaciones alternativas que vinculan el desarrollo de esta personalidad al aprendizaje social, o incluso a factores biológicos. Probablemente, en la combinación de todos estos elementos reside la explicación más robusta.

El mundo mental


La principal característica (al mismo tiempo su principal cualidad y su principal debilidad) es la auto-referencia.  Su estado de conciencia es auto referente, lo que genera una percepción de la realidad centrada en sí misma. 

Eso le confiere un universo mental muy singular; por ejemplo: tiene dificultades en el aprendizaje porque gestiona mal la emoción asociada a saberse ignorante. Es decir: no se deja aprender porque no puede permitirse aceptar que no sabe. En su intimidad puede resolver esta paradoja erigiéndose en la gran sabia que enseña (en este caso, a sí misma) pero cuando el aprendizaje pasa necesariamente por la adquisición del conocimiento a través de los demás utiliza todos los recursos a su alcance para evitar la situación de exposición. Y es que necesita el elogio de los demás para poder estabilizar su estado de ánimo y una autoimagen que, contra lo que pudiera parecer, se encuentra siempre muy amenazada.

Desde el punto de vista del mundo mental la característica más destacada seguramente sea su percepción del tiempo, del espacio y de la causa, siempre vinculados a la primera persona del singular. Su mundo está limitado en la variabilidad y es finito, lo que le confiere un pensamiento poco realista. 

Puede asumir con facilidad que un deseo es una realidad, una habilidad es un talento, una simple característica es una singularidad excepcional. Su valoración de sí misma sin embargo fluctuará entre la credulidad de este argumentario auto referente y el contraste con una realidad que se empeña en vulgarizarla. 

La evasión de esa tensión es un mundo mágico, personal, en el que todas las cosas tienen su explicación y su origen partiendo de sí misma. Cuando se recluye en ese mundo es, un poco, como el adolescente masturbador del principio. Solo que, claro, ahora no es más que una "masturbación mental" .

La manipulación de los demás. Y los demás manipuladores.


A los narcisistas en general (o por mejor decir, a las personas que tienen este rasgo entre sus atributos, aunque sea de forma moderada) se les suele acusar de egoístas y manipuladores.  En realidad esta característica no es exclusiva de este estilo de personalidad. De hecho la hemos visto ya en la personalidad borde y en la personalidad melodramática, y volveremos a hablar de manipulación interpersonal cuando nos acerquemos a las personalidades dependiente y tímida. Pero es en la personalidad narcisista donde se expresa de una forma más visible.  

Imagina los tipos de personalidad en sus combinaciones como los colores posibles de un cubo de rubik; fíjate que los colores son sólo seis y que hay además combinaciones imposibles: los colores opuestos no pueden coincidir en una pieza; cada pieza tiene sólo tres colores si forma parte de las esquinas o dos si es de las coronas. Del mismo modo hay personalidades incompatibles (por ejemplo, la tímida y la melodramática)  y también hay muchos rasgos diferentes que combinan entre sí. Un solo color, una personalidad con características únicas, es difícil que se de en una persona sana. Como en el cubo, las posibilidades son finitas pero mucho mayores de lo que solemos imaginar. (por cierto: el cubo de sólo seis colores tiene más de 43 trillones de combinaciones posibles. Un 43 y 18 ceros detrás.)

En sus variantes más puras, la personalidad narcisista es seductora sin escrúpulos, considera el mundo conformado por depredadores y presas, y puede mortificar hasta el paroxismo a las personas dependientes o emocionalmente vinculadas.

El egoismo


Como decíamos arriba suelen ser acusadas de egoístas cuando su verdadero problema, como en la personalidad melodramática, está mucho más explicado por su egocentrismo que por su voluntad de reservarse las cosas para sí. Un egoísta cuenta con el otro para quitarle su parte; en cambio para un egocéntrico el otro simplemente no existe. 

Suelen compensar esa imagen de "ir a la suya" ofreciendo parte de sí a los demás, pero claro, como su imagen de sí está tan desenfocada acaban ganando siempre. Lo que, por cierto, les mantiene la fama.

La pareja


La personalidad narcisista se vincula con mucha facilidad a la personalidad dependiente (de la que hablaremos próximamente) y a la personalidad inestable (de la que ya hemos hablado). Combina mal con el abanico de las personalidades mentalmente independientes; comparte con algunas la capacidad anampática (ver haiku 9) de comunicación interpersonal, pero experimenta esa anampatía con satisfacción íntima, nunca públicamente; de modo que simula contacto emocional incluso con aquellos que considera sus enemigos, aún en los momentos de victoria.

Si la personalidad de su pareja tiene rasgos dependientes la relación puede durar mucho tiempo, en algunos casos toda la vida. Siempre que los rasgos de ambos no sean muy acusados, claro está, pero eso mismo es cierto para cualquier estilo de personalidad. También tiene relaciones menos duraderas aunque muy estables (que pueden cambiar de naturaleza y mantenerse "como amigos" durante mucho tiempo) con personas con rasgos más próximos a la personalidad inestable. Estas relaciones son más tormentosas, emocionalmente muy expansivas y socialmente muy visibles. Además pueden congeniar con facilidad con personas provistas de rasgos de personalidad melodramática, aunque en ese caso se suelen suceder los acontecimientos de competición y de agravio, y esas relaciones, aunque muy atractivas para ambos al principio, a menudo no son ni muy fecundas ni muy estables.  

Su mejor aportación es la seguridad que pueden proyectar y una envidiable facilidad emprendedora si la empresa que acomete está en el ámbito de lo que considera que puede dominar. El pensamiento tangente (las soluciones imaginativas utilizando componentes ordinarios) les resulta accesible, y aunque alguna de las ideas no sea tan brillante sus aportaciones pueden ser muy ingeniosas. En la crianza son escrupulosas y suelen sujetarse de forma algo rígida a normas preestablecidas, que consideran de autoridad, pero también son buenas cuidadoras emocionales para los niños. 

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