No todos los aislados son iguales, por supuesto: hay algunas personas más incomunicadas, otras que se comunican pero de una forma muy impersonal; algunos son aislados pero no son hoscos sino más bien apáticos. Por último algunos son abiertamente distantes. Todos tienen en común la dificultad para percibir los detalles sutiles de las relaciones.
Aislamiento voluntario
Este componente mental de aislamiento social no hay que confundirlo con el aislamiento voluntario: diferentes seres humanos pueden tener en común una necesidad de independencia mental que les hace apartarse de las reuniones sociales o de los actos multitudinarios, por ejemplo. Puede tratarse de personas empáticas, sociables e incluso emocionalmente dependientes, lo que lleva a la aparente paradoja de un ser humano atento, amable, siempre dispuesto... que disfruta de la soledad escogida o de actividades solitarias, como leer o pasear. Tampoco hay que confundirlo con la personalidad tímida. No. La personalidad aislada lo es porque no percibe los indicios del entorno en los que se reclama afecto, o los percibe de una forma racional, analítica. No son simpáticos ni antipáticos; son simplemente ausentes en la comunicación.
Como en todos lo perfiles de personalidad, en la personalidad aislada se dan importantes diferencias en función del nivel de inteligencia, entendida como un conjunto de recursos para interpretar las demandas del medio. En los menos socializados además de presentar un lenguaje pobre, lleno de muletillas y de palabras que sirven para significarlo todo, y monótono, se da frecuentemente el caso de que miran poco a los ojos; su mirada es huidiza sin razón aparente.
Todos los tipos de personalidad aislada tiene escasas amistades, todas ellas funcionales, ilusoriamente desprovistas de vínculos emocionales (solamente racionales o intelectivas). Y digo "ilusoriamente", porque los seres humanos, como veremos, necesitan de la relaciones interpersonales para garantizar la salubridad de su mundo mental. Independientemente de su nivel de inteligencia suelen ser indiferentes tanto a la crítica como al elogio, lo que hace que su convivencia sea difícil porque pueden emitir críticas sin ningún tipo de filtro.
Como sienten escaso o ningún placer por casi todo, frecuentemente son personas delgadas, a menudo enjutas. Hoek (1996) estudió la relación entre este tipo de personalidad y la exposición prenatal al hambre, durante el bloqueo nazi del oeste de holanda entre el 1944 y el 1945. Las mujeres residentes embarazadas en el primer trimestre de gestación incrementaron de forma estadísticamente significativa el nacimiento de personas con este perfil.
La necesidad del ser social
Ahora bien: la naturaleza humana es necesariamente social; los vínculos con los demás aumentan nuestra capacidad de supervivencia y nuestra percepción de felicidad. La personalidad aislada no percibe esas necesidades, pero eso no quiere decir que no las tenga.
Las personas que se emparejan con una personalidad aislada padecen a menudo la tensión de darse perfecta cuenta de las carencias de su pareja y una frustrante incapacidad para hacérselo notar. Es fácil que la pareja funcione con suavidad si el otro componente es también anampático, es decir, tiene facilidad para "desconectarse" de las emociones de los otros, facilidad para crear distancia. Siendo así funcionan casi como una sociedad limitada. Si la pareja es empática entonces precisa ser una persona con mucha energía, muy dinámica y dispuesta a "llevar la voz cantante".
El ámbito de intimidad de ese tipo de relación puede resultar muy satisfactorio, porque las personas aisladas, a través de su experiencia en su relación con el mundo, han aprendido la necesidad de compensar su independencia mental y suelen hacerlo a través de la generosidad. Además son parejas fieles y con una enorme capacidad de trabajo, consecuencia de su natural habilidad para la concentración. También tienen una gran facilidad para el control de la compulsividad, lo que facilita la estabilidad comportamental.
Convivir con personas de estas características puede ayudarnos a descubrir cómo disfrutar de las cosas sin exceso.
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