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Divulgación de psicología orientada a la resolución de problemas.
Este blog trata de emociones, conducta, personalidad y relaciones humanas.
Cada haiku es una condensación respecto a una definición, o a una idea.
Los textos son herramientas de reflexión. Explican el origen del haiku, pero su sentido se lo da cada cual.
Si buscas información para entender el comportamiento, espero serte útil.
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domingo, 3 de febrero de 2013

Haiku 6. de la identidad

Con mucha frecuencia utilizamos la personalidad como sinónimo de identidad. Y suele reservarse el temperamento, o el carácter para definir aspectos de la conducta más puntuales. Es decir: hablamos de la personalidad como algo complejo y más estable, y del temperamento o el carácter (a menudo no se distingue entre ellos) como algo relacionado con nuestra conducta más que con nuestra identidad, y más volátil.

Echando mano del diccionario, temperamento se define como "carácter, manera de ser o de reaccionar de las personas" , de modo que aquí también se utilizan como sinónimos. Y personalidad se define como "diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra"

Vamos a ver si lo aclaramos un poco.

Personalidad


"Persona" era el nombre común de las máscaras romanas con las que los actores caracterizaban a sus personajes. Todos tenemos en mente las dos más populares hoy,  Dionisos y Tánatos, las máscaras alegre y triste con las que se suele simbolizar el mismo acto teatral. Por aquellos tiempos era muy útil utilizar máscaras claramente diferentes para que el público pudiera reconocer a los personajes y su papel en la obra con facilidad. El espectador de la época distinguía al instante las facciones, el color y la forma de la máscara del esclavo, la señora de la casa o la el viejo verde, por poner unos ejemplos.

Podemos aprovechar este modelo para concretar la personalidad como un conjunto de rasgos y características que definen la singularidad de un ser humano, y lo individualizan con respecto a otro.

Temperamento


Las máscaras romanas podían ser de varios materiales, pero vamos a  fijarnos en las de madera. Para poder  curvarlas y que se adaptaran a la cara o a la cabeza el artesano las colocaba en  un horno en que, sin arder, se ablandaban lo suficiente para poder darles forma. Aunque las máscaras tuvieran los mismos rasgos, por la constitución de la madera, sus nudos e impurezas, y por la diferencia de elasticidad con respecto a la temperatura aplicada, lo cierto es que no salían dos exactamente iguales. Ese proceso de creación que incluye el material y la temperatura es el templado, y la base con la que se creará esa máscara la podemos llamar temperamento.


Podemos aprovechar este modelo para concretar el temperamento como un conjunto de rasgos y características que especifican la base genética y el medio biológico y ambiental en los que el organismo se ha desarrollado.

Carácter


Es fácil imaginar que los actores de la época pasaban muchas penurias; el oficio no estaba tan reconocido como hoy, y su vida era errática y algo incierta. Seguramente pasaban de una ciudad con teatro estable a otra, dando tumbos y acarreando consigo sus enseres y sus telares. Seguro que reconocían sus máscaras de las de cualquier otra compañía no solamente porque, aunque se parecieran mucho, no eran iguales, no tenían el mismo temperamento, sino porque además con el paso del tiempo habían sufrido golpes, inclemencias y accidentes que las habían marcado de forma única. La palabra griega para "marca" era "carácter".

Podemos aprovechar este modelo para concretar el carácter como un conjunto de marcas, de rastros biográficos, únicos para cada individuo.

Este es un haiku primerizo, para poder ponernos de acuerdo en sobre qué estamos hablando. Ayuda a distinguir lo que hacemos de lo que somos, y a reconocernos en nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestro temperamento.



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