Pasión
Ahora bien: esa pasión no tiene por qué ser siempre afectiva; el enojo y la emoción negativa son también un lenguaje cotidiano en las relaciones de pareja. Yo comunico emociones para generar ese espacio de estado emocional conjunto; cuando amo quiero transmitirlo para sentir que el otro "me devuelve la llamada", y cuando me irrito provoco las situaciones y las comunicaciones adecuadas para percibir que el otro "ha recibido mi mensaje". Necesito hacer saber que amo para sentirme atendido, y necesito hacer saber que estoy enfadado por la misma razón. La pasión, en resumidas cuentas, es un elemento de comunicación y de cohesión de pareja fundamental, con su propio lenguaje.
Al principio tal vez seamos un poco torpes en esto de entender el estado emocional de la pareja, pero en poco tiempo resulta fácil adivinar su estado de ánimo, aún cuando lo intente esconder o lo niegue abiertamente.
La pasión puede ser el único ingrediente de una relación, eso sí, tormentosa; donde la pareja no comparte amistades, redes sociales, propósitos, intereses... Resulta una interacción muy atractiva por la intensidad de las emociones, las personales y las comunes, y por la exclusión del mundo circundante. Es una relación intensa y exclusivamente íntima.
Compañerismo
El compañerismo por su parte es un elemento congruente con dos aspectos importantes: los intereses comunes y la complicidad. Se trata de la capacidad de establecer una dinámica de pareja entre iguales, amigos, socios. Ser, además de amantes, cómplices. Y compartir intereses comunes, relacionados con el ocio o la sociabilidad, y que esos intereses comunes sean compartidos; no tanto por la imposición de estar en pareja o habitar el mismo espacio como por un genuino interés común.
El factor del compañerismo por sí solo también puede mantener y definir una relación de pareja. Se da cuando ambas personas se entienden y son cómplices en relación a su entorno social y familiar, se toleran y se respetan mutuamente. La comunicación pasional está limitada y suele evitarse el conflicto emocional, se tratan con respeto y con cariño pero todo es muy suave. Esas relaciones pueden durar muchos años por la fuerza de la inercia y la comodidad; sobre todo si ninguno de los dos es emocionalmente inestable, "resbaladizo".
Compromiso
En cuanto al compromiso, trata de la capacidad de concordar los objetivos. Es un aspecto fundamentalmente relacionado con los propósitos y con los planes de vida (por supuesto, no tener un plan de vida también es un plan de vida).
El compromiso obviamente puede mantener por sí solo un proyecto de pareja, no voy a abundar en lo evidente. Por ejemplo las relaciones que se mantienen "por los hijos" o "por el estatus", o relaciones en las que uno de los dos, o ambos, mantienen un proyecto de proyección pública.
También son populares las relaciones de dos ingredientes: pasión y compañerismo en parejas jóvenes, o con hijos de anteriores relaciones que mantienen independientes esos dos mundos, o parejas de personas marcadas por una fuerte autonomía. La combinación pasión - compromiso se da en relaciones más públicas, pero en las que sus componentes viven lo cotidiano de forma separada. No comparten círculos de amistades ni actividades, solamente lo referente a la familia y la intimidad. En cuanto a las relaciones de compañerismo y compromiso se dan en parejas que iniciaron una vida en común y con el tiempo han desarrollado una identidad independiente, pero mantienen los lazos formales y las relaciones públicas.
Y el tiempo
Por lo que se refiere al tiempo y su efecto con respecto a estos elementos en mi opinión el pasional resulta ser el factor más resistente. Ya he dicho antes que la pasión pude no ser afectiva, y que trata de la capacidad de establecer un escenario emocional común. Con el tiempo aumentamos nuestra capacidad de entender y manipular las emociones del otro. Además, los vínculos afectivos (hablaremos de ellos en otra entrada) se refuerzan con la convivencia a través de las experiencias comunes, para bien y para mal. Esta fuerza de unión es una de las razones por las que las parejas fracasadas insisten en la convivencia, aún cuando ésta es destructiva. Podemos resumirlo diciendo que comunicar emociones intensas "engancha", incluso cuando éstas sean negativas.
El ingrediente más sensible al paso del tiempo es el compromiso, porque está basado en objetivos, y éstos, a medio plazo, se cumplen (con lo que dejan de serlo) o se sustituyen por objetivos nuevos, que a su vez pueden ser comunes o no.
Por último una cuestión crítica que pronostica la salud o la toxicidad de la relación es la capacidad de adaptarse al flujo del tiempo; nuestra plasticidad. Intereses que fueron comunes una década atrás pueden haber dejado de serlo hoy, del mismo modo que los objetivos. Mi forma de expresar mis emociones ahora, y la misma naturaleza de éstas, cambiarán sutilmente con el tiempo porque yo también cambio sutilmente, crezco y crecen mis perspectivas, mi mundo mental y su riqueza, mis vínculos, mis deseos, mi personalidad. Si cuando conocí a mi pareja necesitaba un 60% de pasión ahora necesito más, por ejemplo, de amor compañero. No siempre las personas evolucionan en la misma dirección, desde luego, pero si no atiendes y cuidas las relaciones de forma consciente, entendiendo su funcionamiento, entonces dejas toda la concordancia necesaria en manos de la casualidad, o de la suerte.
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