Ya hemos visto que el temperamento se hereda ("Es igual de nervioso que su madre") el carácter se aprende ("se le cambió el carácter desde el divorcio") y la personalidad se construye, con ese material y con muchas otras cosas. Todo esto nos servirá para poder entender la pasta de la que estamos hechos. Es obvio que no podemos cambiar nuestra genética ni prever nuestros accidentes en la vida, pero también es verdad que somos mucho más complejos, y que nuestra personalidad , nuestro "conjunto", se expresa en nuestra forma de ser que es consistente y estable. Somos como somos siempre o casi siempre.
Introversión y Extroversión
Por ejemplo: soy extrovertido. Eso es cierto siempre, porque siempre soy yo mismo. Es verdad que algunas experiencias pueden cambiar mi carácter, y hacerme por ejemplo más huraño y por tanto menos comunicativo; o puedo ser tímido ante las personas porque me he sentido en ridículo en algún momento. Entonces diré: "antes era muy extrovertido, pero la vida me ha hecho ser más prudente" Sin embargo, los que me tratan dirán "cuando lo conoces, Agustín es muy extrovertido". En otras palabras, sigo siendo extrovertido, solo que ahora cuesta más que se me note; la vida puede hacerme tímido, pero introvertido no lo seré nunca.
La introversión y la extroversión son un componente fundamental de la personalidad; todos los seres humanos se pueden medir en ese aspecto e independientemente de su cultura, su edad o su condición social.
Estabilidad y Neuroticismo
Otro componente fundamental es la estabilidad emocional. Hay personas emotivas (algunas podríamos decir que son "exclamativas") como una montaña rusa y otras estables (algunas podríamos decir que son " impertérritas") ante las situaciones emocionales.
Empatía y Anampatía
Por último está el factor fundamental de la empatía. Algunas personas son muy empáticas, tienen mucha facilidad para comunicarse con otra persona en un nivel emocional, mientras que otras son muy anampáticas, tienen facilidad para distanciarse emocionalmente del otro.
Estos tres factores combinados explican los patrones (a grandes rasgos, claro) de todos los seres humanos. Son ocho combinaciones que tienen muchas variantes, porque hay diferencias de grado en cada persona.
Nosotros nos formamos con una identidad que explota como "nuestra forma de ser" en la adolescencia, cuando se constituye, y se extiende estereotipando nuestro comportamiento, fosilizando nuestra identidad y nuestra forma de relacionarnos con el mundo, hasta que las cosas que nos pasan en la vida ya no las podemos resolver con esos recursos; bien porque las demandas del entorno son más complejas, o porque nuestras aspiraciones nos obligan a reinventarnos, a superarnos, o bien porque nuestra forma de ser, llevada al extremo, se ha convertido en una fuente de infelicidad y de daño.
Es el momento en que necesitamos conocernos y entendernos para poder ser felices.
Nos sacamos el carnet de conducir nuestra propia forma de ser.
Y aprendemos que es una mala idea sostener el "Soy como soy", a cualquier precio.
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